Pues en ello estoy, lo que tengo no debería llamarse bloqueo creativo, simplemente que soy incapaz de acabar la última novela que tenía proyectada pese a ir más allá de la mitad.
¿Por qué? Pues yo lo tengo claro, porque mi interés va a otra historia, hace meses que le voy dando vueltas a un argumento. Hasta ahora lo había mantenido a raya, pero ya no puedo. Ya mis sueños van más allá de lo que escribo ahora, y tengo la sensación que algo me está indicando que cambie de historia por mucho que me duela.
Así que, he decidido esta tarde darle una oportunidad a la novela no nacida, y así ver como fluye. Me duele perder una tarde de domingo en la otra novela para acabar escribiendo unas pocas palabras.
Deseadme suerte en el nuevo camino.
domingo, 20 de julio de 2014
domingo, 6 de julio de 2014
Crítica literaria: Los frutos prohibidos - Antonio García Cánovas 2008
La novela "Los frutos prohibidos" es la ganadora del X Premio Odisea, narra la historia de amor de Fernando y Andrés, dos personajes opuestos que chocan en un momento especial de sus vidas, en el cual sus reflexiones y sentimientos nos guían a sus personales universos.
La novela está bien construida, a veces puede pecar de lineal en su construcción, pero ello no le quita encanto a los personajes, su relación y la forma de evolucionar en su trama y sus sentimientos. Se echan de menos mayores explicaciones sobre el pasado de los personajes, sobre todo de Fernando, quien en su evolución puede llegar a resultar brusco.
Ambientada en un pueblo de Canarias, la prosa consigue trasladar con su encanto a lo que envuelve la vida de Andrés y su familia, que subsisten casi en el día a día, con una forma de vida en vías en extinción para las nuevas generaciones. Muy cuidado en la ambientación, no peca de excesos descriptivos, tomando las suficientes licencias para comprender el entorno. Plagada de momentos homoeróticos para un lector no acostumbrado a los libros de temática LGBT puede resultar incómoda a ratos.
Muy recomendable por lo entretenido y como atrapa cada página, se hace muy fácil de leer, y corto, por lo que se agradece que haya ofrecido al lector una secuela llamada "Caminos opuestos.
La novela está bien construida, a veces puede pecar de lineal en su construcción, pero ello no le quita encanto a los personajes, su relación y la forma de evolucionar en su trama y sus sentimientos. Se echan de menos mayores explicaciones sobre el pasado de los personajes, sobre todo de Fernando, quien en su evolución puede llegar a resultar brusco.
Ambientada en un pueblo de Canarias, la prosa consigue trasladar con su encanto a lo que envuelve la vida de Andrés y su familia, que subsisten casi en el día a día, con una forma de vida en vías en extinción para las nuevas generaciones. Muy cuidado en la ambientación, no peca de excesos descriptivos, tomando las suficientes licencias para comprender el entorno. Plagada de momentos homoeróticos para un lector no acostumbrado a los libros de temática LGBT puede resultar incómoda a ratos.
Muy recomendable por lo entretenido y como atrapa cada página, se hace muy fácil de leer, y corto, por lo que se agradece que haya ofrecido al lector una secuela llamada "Caminos opuestos.
martes, 24 de junio de 2014
Crítica de cine: Run & Jump 2013
Run & Jump es un drama irlandés con una temática gay secundaria, pero presente a lo largo de todo el metraje.
Vanetia es una mujer muy optimista que lucha para volver a la normalidad familiar cuando su marido Connor sufre un infarto cerebral que cambia totalmente su personalidad y capacidades. Un médico estadounidense, Ted Fielding, llega a Irlanda para vivir con ellos e investigar la recuperación y estado de Connor durante dos meses, en los que vivirá con la familia como uno más, grabando y tomando las notas que crea oportuno, a cambio de una ayuda económica.
La película reflexiona de una manera cruda sobre la situación que se da en este tipo de enfermedades mentales, y hasta que punto la protagonista debe seguir siendo responsable de una persona que ya no se parece a la que estaba en su vida antes que pasase. ¿Es posible un divorcio moralmente? ¿Murió la persona que amaba aquel día, aunque siga estando presente su cuerpo con otra personalidad?
Los dos hijos y Vanetia aprenderán que la amistad es un valor útil, sobre todo cuando Ted comience a llenar el vacío que siente la familia con una persona obsesivo compulsiva que recuerda demasiado lo que ya no es. Una película muy cuidada sobre emociones no expresadas y objetivos no deseados, que piden al espectador paciencia para entrar en una historia donde cada fotograma esconde un paso más en la evolución de los protagonistas.
Lenny, el hijo mayor, lucha con el acoso escolar, una familia que no lo acepta y un padre que no tiene ningún gesto desde el accidente cerebrovascular. Su búsqueda de salidas es poco fructífera, mientras está metido de lleno en la natación, a la que dedica todo su tiempo intentando ocultar sus sentimientos.
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lunes, 23 de junio de 2014
El hombre que todo lo ama
Era un hombre raro, algunos aún lo
llamarían joven, cuando se ha pasado la treintena no se es nada,
pero en el corazón se siente una extraña vejez, esa sensación de
ver como los años pasan y realmente no has hecho nada importante,
probablemente nunca lo harás.
No nos vayamos del tema con la edad,
porque lo importante de su rareza era que le gustaba todo, que había
descubierto el arte en cada rincón del mundo, el olor de la vida era
arte, el color del alma era arte, el sonido de la luz, el sabor de la
madera o el tacto del agua. Todo ello le producía un avanzado estado
de nostalgia que le obligaba a recordar y añorar lo pasado, porque
nunca lo presente era tan hermoso como lo que ya había ocurrido,
nunca el nuevo museo era mejor que el anterior, ni una canción más
bella que otra. Su cuerpo no podía sentir toda la belleza del mundo
al mismo tiempo y se postraba ante una búsqueda infinita de lo que
colmara sus expectativas, del objeto rotundo del arte que cambiara su
forma de ver el mundo.
Pasaba la vida oyendo música, los
amores de su vida estaban rebosantes, siempre eran compatibles,
aunque al final la pasión acababa rompiendo el amor, nadie podía
aguantar amar todo, pero amarlo de corazón con el alma. Era fácil
que al hombre que todo le gusta amara la música heavy, pero los
géneros se acababan, y para él llegaban las rancheras, los tangos o
la muñeiras... y la adoración se esfumaba para dar paso a la
incomprensión de tener a alguien raro a la batalla.
Ya sabemos que la familia lo acepta
todo, los perros verdes los hay en cualquier estirpe, algo asumido y
hasta en cierto punto esperado. Pero igual que ésto y que ésta
verdad es que la discordia es imprescindible y adjudicado de forma
automática. ¡Ay! Pero el hombre que todo el gusta amaba a toda su
familia, de hecho amaba hasta al vecino amargado cuyo perro meaba en
su portal. Así que sin querer había conseguido apartar a gran parte
de su familia, porque no se puede vivir sin posicionarse, el mundo
espera una postura y un posicionamiento, porque si no estás a su
lado, simplemente no existes, o no interesas, a no ser que sea tu
madre.
La política era otro gran problema,
entre partidos políticos con escándalos crecientes y algunos ya
enquistados, porque ¿Para qué van a crecer más?, nuestro hombre
buscaba lo positivo, miraba cada una de las opciones e intentaba
sacar lo cortés de cada una, lo más diplomático para que unidos se
pudiera crear el ideal, pero en estos tiempos, no era un opción
real, cuando el germen de las ideas es ir contra el compañero y la
aversión más a los colores que a las ideas.
Estás conmigo o contra mi, la
había oído tanto, y tantas veces la había intentado litigar
intentando que no se convirtiera en un dogma de fe para odiarle por
sentir amor por todo y por todos, que irónicamente había comenzado
a apreciar discutir sobre el tema, porque al menos le ayudaba el
sospechar que si discutía el universo se enteraba de algo: Que no se
resignaba.
Nuestro hombre nunca se resigno, ni a
buscar la belleza, ni a aceptar que la masa no la buscaba. ¿Cómo no
podían buscarla? No había más en el mundo que eso, era la razón
para vivir, un color, una canción o un sentimiento. Con entereza
decidió que no iba a dejar que su huella no quedara, y su estela
sería eso que dejaría al morir, el arte definitivo, lo que no se
pudiera superar, la técnica perfecta, la disciplina suprema, el
orden absoluto y la sutileza impecable.
Tenía que encontrarlo, y por ello se
decidió a recorrer el globo conociendo toda la creación, conociendo
eso que nunca nadie había mirando como debería, porque entre tanto
genio, lo que esperaba debía haberse creado, para ser encontrado,
seguro que fue engendrado, pero no dio tiempo a explicarlo y
mostrarlo para ser adorado por siempre como prototipo eterno, que
puede ser copiado, pero nunca superado.
El hombre que todo amaba recorrió todo
el globo, vio bellos atardeceres en el desierto, se aturdió con las
largas cataratas, lloró con interminables orgasmos con amores
extraños, que como dice una canción: Te hacen cínico, pero
que él le daban el valor para seguir, sintió el frío y la belleza
de la Aurora Boreal, compartió su vida a los pies de montañas
inexploradas y aguantó la respiración para no sufrir el síndromes
de ciudades tan hermosas como el olor de las infusiones del interior
de una casa a la orilla del mar.
Pero todo lo que vio en su vida solo le
llenaba de forma momentánea, así que decidió volver a su casa, y
así ordenar sus recuerdos y sus historias. Al volver todo seguía
igual, nada había cambiado, él seguía siendo raro, el mundo lo
veía insólito y lo trataba de manera singular, pero todo daba
igual, cuando se iba acercando, se dio cuenta que en todo su viaje,
el pasado se había reducido a una cosa bella, a su madre, era lo que
echaba de menos, la obra de arte que más ganas tenía de ver, y por
primera vez lo que vio en el pasado no era más hermoso de lo que iba
a ver en el futuro.
Pero dos años era mucho tiempo, sobre
todo en una salud maltrecha, murió, leyendo sus cartas y viendo sus
fotos y postales. Un familiar le entregó una carta de su madre, que
le dejó ella por si no le daba tiempo a reencontrarse: Espero que
consiguieras encontrar lo que buscabas, porque yo lo atisbo cada vez
que te recuerdo. Te quiero.
La lluvia irrumpió en su vida y pasó
su vida mirando el mar, pensando en el olor de sus manos, la luz de
sus ojos, el sabor de su comida, el sonido de sus consejos y el tacto
de su corazón. Y entonces comprendió que su madre era aquella obra,
y que él era para ella aquello que buscaba. La amargura se apoderó
de su corazón y cerró todo su sentir, ahora ya si que nada podría
llenarlo, porque ya sabía lo único que podría hacerle feliz, y
aquello no existía, se había esfumado, borrado, velado, apagado...
hasta no quedar nada.
Si pudiera dar su vida por un segundo
con ella, estoy seguro que no dudaría en firmar el contrato con su
felicidad, aunque ello fuera lo último que hiciera. Con el viento en
su cara el dolor de su esencia no le dejaba respirar, la pena de
haberle privado a alguien de su obra perfecta palidecía en sus
entrañas. Nunca se lo podría perdonar, por ella y por él, y aunque
no lo parezca, destilar las entretelas del pecho, con el tiempo
reveló la única verdad, que el fin no era encontrar nada, era
convertirse para los ojos de alguien en lo que llenara su retina, y
conseguir amar a esa persona como la magnificencia, ya sea gordo, ya
sea tu primo, ya sea bizca, ya sea tu hija o ya sea el individuo más
fascinante nunca visto en el orbe, ya sea tu amor.
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Crítica de cine: Betoniyö (Concrete Night) 2013
Película finlandesa que atrapa desde su comienzo, con una fotografía exquisita, nos muestra las entrañas de Helsinki de la mano de Simo, un chico encerrado en una espiral que simplemente deja que le lleve durante una noche que cambiará su vida.
La cinta se basa en una reflexión sobre la inocencia, encerrada en un delirio visual lleno de metáforas. Su madre y hermano, le acompañan en la historia con un vecino. El hermano de Simo tiene 24 horas de libertad antes de entrar en la cárcel, una noche en la que debe despedirse del mundo que le ha llevado a ella, con la inestimable mirada de su hermano pequeño que lo admira. Ya se supone desde su comienzo que la homofobia manifiesta de él mismo y su entorno esconde algo más.
Pirjo Honkasalo, directora de Finlandia especializada más en documentales, firma la película triunfadora de los Premio Jussi (equivalentes a los Goya en España) en blanco y negro, con unos planos que se estudiaron individualmente durante días jugando con la luz, dejando fuera del metraje horas de escenas eliminadas.
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viernes, 20 de junio de 2014
Crítica de cine: Weekend 2011
No todo va a ser literatura gay, hoy vamos con la crítica a una de las películas de temática que más ha dado que hablar en la última temporada.
Weekend es una historia diferente, tanto en su contenido como en su continente. La película nos cuenta una historia de amor sin edulcorar, tan real que los que hemos vivido momentos así no podemos dejar de sentirnos reflejados. La química entre los protagonistas es perfecta, y dentro de la soledad que ambos sienten, consiguen encontrar un lugar que llevan buscando mucho tiempo.
48 horas de planos cerrados, conversaciones sencillas y chispas, en un ambiente frío de la Inglaterra obrera. Con una sencillez que derrocha honestidad se presenta una historia para todo tipo de público, sobre personas, la fugacidad de los sueños y la inestabilidad de la vida.
Altamente recomendable, y una muestra que sin grandes medios se pueden hacer cosas que no dejen indiferente a nadie. Puede que no sea una obra maestra, pero ha abierto una puerta que muchos otros tomarán en el futuro.
Weekend es una historia diferente, tanto en su contenido como en su continente. La película nos cuenta una historia de amor sin edulcorar, tan real que los que hemos vivido momentos así no podemos dejar de sentirnos reflejados. La química entre los protagonistas es perfecta, y dentro de la soledad que ambos sienten, consiguen encontrar un lugar que llevan buscando mucho tiempo.
48 horas de planos cerrados, conversaciones sencillas y chispas, en un ambiente frío de la Inglaterra obrera. Con una sencillez que derrocha honestidad se presenta una historia para todo tipo de público, sobre personas, la fugacidad de los sueños y la inestabilidad de la vida.
Altamente recomendable, y una muestra que sin grandes medios se pueden hacer cosas que no dejen indiferente a nadie. Puede que no sea una obra maestra, pero ha abierto una puerta que muchos otros tomarán en el futuro.
jueves, 19 de junio de 2014
¡Viva!
Sin trabajar y más temprano de lo que esperaba, el día se había levantado con un sol intenso que daba un cálido abrazo a la venida de un tiempo nuevo. Era una mañana histórica, y no quise perder la oportunidad de ver en vivo el desfile del nuevo Rey, por lo que fui paseando al salir de casa dejando el discurso en el congreso. Recordando momentos que había vivido con la pasión de su padre por la monarquía, que siempre recordaba que era la garantía de paz para tener atadas a las dos Españas.
Llegando a la Gran Vía, busco algún lugar donde pudiera ver algo, costó encontrar hueco entre la multitud que esperaba un desfile que no quedaba claro como se iba a discurrir. Los colores rojo y gualdo inundaban las calles y tomé mi lugar para grabar en mi retina unos segundos que recordaría para siempre.
Un niña se acercó a mí, me hizo gracia su pinta, con un elegante vestido rosa y una banderita en la mano. La sorpresa llegó al levantar la mirada, cuando vi a Sergio, había quedado con él hacía una semana contactando por Grindr. No tenía fotos en el perfil, pero gastaba un cuerpo envidiable, por lo que me animé a invitarlo a casa para pasar un buen rato. Fue una noche agradable, era simpático y follaba bastante bien, le iba el vicio, cosa que me parecía genial. Habíamos hablado unas frases después, casi tenía confirmado que quedaríamos mañana, cena en mi casa, y polvazo. Me apetecía conocerlo un poco mejor, pero ya se sabe que en este tipo de relaciones es mejor dejar fluir las situaciones sin forzarlas.
La cara de Sergio cambió, de hecho tornó a un blanco similar al de Iniesta en invierno, pero no dudé en acercarme a saludar.
-Hola, ¿Qué tal?- Le dije sonriendo.
-Bien, muy bien. ¿Y tú?- Noté forzadas sus palabras, cuando la niña se abrazó a su pierna y una chica vino a decirle algo.
-Cariño, creo que está a punto de pasar el coche, he leído que es descapotable y va de pie- ¿Era su novia? ¿Mujer? Bueno, da igual, el breve atisbo de ilusión se apagó en mi sin dolor. Rey muerto, Rey puesto, nunca mejor dicho. Ella se colocó al lado al hablarle, esperando descaradamente que me presentara como ese desconocido con el que hablaba.
-Te presento a un compañero de trabajo- No se lo creía ni él, pero la inocencia es bonita.
-Miguel, encantado- Dije yo acercándome a dar dos besos.
-¡Que casualidad encontrarnos! Vente por aquí conmigo, Juan y yo, tenemos una nevera para la espera, llevamos dos horas con la niña para tener una buena visión- Ya poco sorpresa era que le hubiera dicho un nombre falso, el mundo del armario era muy previsible. Sonreí y pasé donde estaban. Me dio una botella de agua que bebí con gratitud.
De pie, estuvimos unos segundos al lado uno de otro, la chica se puso en la barrera con la niña preparadas para ondear al paso de la comitiva, que asomaba al fondo animada por los gritos de los congregados por todo el camino.
-Gracias por seguirme el rollo, siento que te hayas enterado así.
-Cada uno lleva su vida como quiere, no me gusta juzgar.
-¿Sigue en pie lo de mañana?
No pude evitar una sonrisa en mi cara ante tanto descaro por su parte. El gentío lanzo un grito unánime al paso del coche descapotado: ¡Viva el Rey!
Yo solo puede decir ¡Viva!, antes de darme la vuelta y retirarme aprovechando la aglomeración, pensando en si un buen polvo merecía meterse en un lío que le daba la impresión que acabaría regular.
Llegando a la Gran Vía, busco algún lugar donde pudiera ver algo, costó encontrar hueco entre la multitud que esperaba un desfile que no quedaba claro como se iba a discurrir. Los colores rojo y gualdo inundaban las calles y tomé mi lugar para grabar en mi retina unos segundos que recordaría para siempre.
Un niña se acercó a mí, me hizo gracia su pinta, con un elegante vestido rosa y una banderita en la mano. La sorpresa llegó al levantar la mirada, cuando vi a Sergio, había quedado con él hacía una semana contactando por Grindr. No tenía fotos en el perfil, pero gastaba un cuerpo envidiable, por lo que me animé a invitarlo a casa para pasar un buen rato. Fue una noche agradable, era simpático y follaba bastante bien, le iba el vicio, cosa que me parecía genial. Habíamos hablado unas frases después, casi tenía confirmado que quedaríamos mañana, cena en mi casa, y polvazo. Me apetecía conocerlo un poco mejor, pero ya se sabe que en este tipo de relaciones es mejor dejar fluir las situaciones sin forzarlas.
La cara de Sergio cambió, de hecho tornó a un blanco similar al de Iniesta en invierno, pero no dudé en acercarme a saludar.
-Hola, ¿Qué tal?- Le dije sonriendo.
-Bien, muy bien. ¿Y tú?- Noté forzadas sus palabras, cuando la niña se abrazó a su pierna y una chica vino a decirle algo.
-Cariño, creo que está a punto de pasar el coche, he leído que es descapotable y va de pie- ¿Era su novia? ¿Mujer? Bueno, da igual, el breve atisbo de ilusión se apagó en mi sin dolor. Rey muerto, Rey puesto, nunca mejor dicho. Ella se colocó al lado al hablarle, esperando descaradamente que me presentara como ese desconocido con el que hablaba.
-Te presento a un compañero de trabajo- No se lo creía ni él, pero la inocencia es bonita.
-Miguel, encantado- Dije yo acercándome a dar dos besos.
-¡Que casualidad encontrarnos! Vente por aquí conmigo, Juan y yo, tenemos una nevera para la espera, llevamos dos horas con la niña para tener una buena visión- Ya poco sorpresa era que le hubiera dicho un nombre falso, el mundo del armario era muy previsible. Sonreí y pasé donde estaban. Me dio una botella de agua que bebí con gratitud.
De pie, estuvimos unos segundos al lado uno de otro, la chica se puso en la barrera con la niña preparadas para ondear al paso de la comitiva, que asomaba al fondo animada por los gritos de los congregados por todo el camino.
-Gracias por seguirme el rollo, siento que te hayas enterado así.
-Cada uno lleva su vida como quiere, no me gusta juzgar.
-¿Sigue en pie lo de mañana?
No pude evitar una sonrisa en mi cara ante tanto descaro por su parte. El gentío lanzo un grito unánime al paso del coche descapotado: ¡Viva el Rey!
Yo solo puede decir ¡Viva!, antes de darme la vuelta y retirarme aprovechando la aglomeración, pensando en si un buen polvo merecía meterse en un lío que le daba la impresión que acabaría regular.
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