Autocomplaciente e ilusa a la realidad. Convencional y correcta en la ficción.
La cinta huele a Oscar desde los primeros minutos, siendo exagerado la manera de maquillar una historia apasionante para que se convierta en una vulgar épica para la comodidad del público de palomitas.
Sigue el patrón de este tipo de productos: Drama biográfico, mitad interesante, mitad prescindible y políticamente correcto, con reparto inmaculado, de pulcra ambientación, trabajada fotografía e intensa banda sonora.
El problema básico es que esto no es un bio-pic de Alan Turing, y no se acerca ni por casualidad. Reducir al padre de la teoría computacional a un desencriptador es meramente un reduccionismo. Al igual que reflejar un homosexual activo y convencido, torturado hasta la muerte por el sistema judicial y social británico, como un tipo que roza el retraso mental amargado por su condición pese a que sea falso.
En resumen, un film ficticio, autocomplaciente, para hacer sentir mejor a una sociedad que le cuesta asumir todo lo que hizo a uno de los salvadores de la democracia y la cultura occidental. Oculta la realidad bajo una película bien interpretada que se justifica con mentiras, que por desgracia debido a la fama que tendrá se convertirán en una oficiosa e incluso oficial verdad.
Recomiendo ver cualquier documental sobre Alan Turing, para conocer la verdadera vida y personalidad del hombre que cambió el curso de la historia, muy lejos de lo que cuenta la película.
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jueves, 22 de enero de 2015
jueves, 4 de septiembre de 2014
Crítica de cine: Leather (2013)
Aunque el título pueda indicarnos erróneamente que tiene una temática "leather" dentro del cine gay, no hay que dejarse engañar, pues su argumento dista mucho de lo que se puede pensar.
En la película encontramos a Birch, un hombre que vive en una cabaña en las montañas, cabaña que comparte con un anciano que hace de su mentor llamado Walter, quien tiene un hijo gay que desapareció años atrás y ahora lleva una cómoda vida en la gran ciudad. Birch y Walter llevan una vida tranquila con una gran amistad mientras pasan el tiempo pescando, cazando y haciendo objetos de piel. Andrew volverá al lugar donde creció con su novio Kyle cuando muera su padre para arreglar todo el papeleo como único descendiente, para encontrar que su viejo amigo de la infancia Birch ocupo su lugar en los últimos años de vida de Walter.
La película explora el dolor de las familias rotas y el arrepentimiento del pasado de los protagonistas, sobre todo con la sombra del padre planeando en dos protagonistas con un peso del pasado que nunca se llega de dejar claro. El recuerdo es un gran protagonista aunque nunca haga acto explícito de presencia, y únicamente con las miradas de Andrew y Birch ya podemos entender que su relación de infancia tuvo más de lo que dicen públicamente. El punto cómico de Kyle es para mi gusto altamente innecesario, siendo ridículo en algunos momentos y poco creíble en su conjunto, en un intento de hacer burla del homosexual de ciudad que no está interesado en el campo. Andrew tendrá que escoger entre su pasado y su presente para encarar el futuro.
Dirigida por Patrick McGuinn no pasará la historia del cine queer, pero sí es una buena manera de pasar el rato con un historia original, que intenta ser un amago de Brokeback Mountain contemporáneo quedándose simplemente en un intento.
En la película encontramos a Birch, un hombre que vive en una cabaña en las montañas, cabaña que comparte con un anciano que hace de su mentor llamado Walter, quien tiene un hijo gay que desapareció años atrás y ahora lleva una cómoda vida en la gran ciudad. Birch y Walter llevan una vida tranquila con una gran amistad mientras pasan el tiempo pescando, cazando y haciendo objetos de piel. Andrew volverá al lugar donde creció con su novio Kyle cuando muera su padre para arreglar todo el papeleo como único descendiente, para encontrar que su viejo amigo de la infancia Birch ocupo su lugar en los últimos años de vida de Walter.
La película explora el dolor de las familias rotas y el arrepentimiento del pasado de los protagonistas, sobre todo con la sombra del padre planeando en dos protagonistas con un peso del pasado que nunca se llega de dejar claro. El recuerdo es un gran protagonista aunque nunca haga acto explícito de presencia, y únicamente con las miradas de Andrew y Birch ya podemos entender que su relación de infancia tuvo más de lo que dicen públicamente. El punto cómico de Kyle es para mi gusto altamente innecesario, siendo ridículo en algunos momentos y poco creíble en su conjunto, en un intento de hacer burla del homosexual de ciudad que no está interesado en el campo. Andrew tendrá que escoger entre su pasado y su presente para encarar el futuro.
Dirigida por Patrick McGuinn no pasará la historia del cine queer, pero sí es una buena manera de pasar el rato con un historia original, que intenta ser un amago de Brokeback Mountain contemporáneo quedándose simplemente en un intento.
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